Una francesa cantándole a Berlín bajo el manto de una de las voces más conocidas del país luso. Edith Piaf, una de las cantantes francesas más reconocidas del siglo XX, no olvidó su pasado truculento y lleno de despropósitos, separaciones, muertes e, incluso, su infancia en el prostíbulo de su abuela donde se crió y quiso cantar este tema compuesto por Francis Lai y M. Vendôme, compositores para la artista en la época final de su vida.
Su truculenta vida la hizo convertirse en uno de esos personajes conocidos por todos y fue, a través de su música, de su voz, como consiguió hacerse un hueco de lo más popular en la música francesa de la época. Este L’homme de Berlín nos habla de pesares, de soledad, de tempestades sentimentales y psicológicas, de calles oscuras en la ciudad de Berlín, de vicios inconfesables y demás oscuridades de la noche a lomos de corazones inquietos, descontentos, solos en la cara oscura de este juguetón destino.
Sin duda uno de los temas más tristes cantados por Piaf que refleja, de la mejor de las maneras, lo que pudo haber sido un día cualquiera en el Berlín de los años 60, una ciudad partida en dos por el famoso Muro de Berlín, una ciudad obligada a luchar contra el olvido de aquellos que quedaron al otro lado, una ciudad empujada a los vicios más insospechados, una ciudad que permitía olvidarlo todo, incluso a uno mismo.
L’homme de Berlin, una de esas canciones para escuchar más de una vez y dejarse llevar por la historia que tan pausadamente sale de la garganta de Edith Piaf…
Sous le ciel crasseux qui pleurait d’ennui,
Sous la petite pluie qui tombait sur lui,
Lui… l’homme de Berlin…
Dans le vieux faubourg, au milieu de la nuit,
Il se tenait là. Je n’ai vu que lui,
Lui… l’homme de Berlin…
Etrangère à Berlin, où je venais d’arriver,
Quand on n’attend plus rien,
Quand on veut tout changer,
Berlin vaut bien Berlin.
Moi, il m’en faut peu pour croire, dans la vie,
Que tout peut changer, et pourquoi pas lui ?…
Lui… l’homme de Berlin.
J’ me voyais déjà l’aimer pour la vie.
J’ recommençais tout, c’était avec lui.
Lui… l’homme de Berlin…
Ne me parlez pas de hasard,
De ciel, ni de fatalité,
De prochains retours, ni d’espoir,
De destin, ni d’éternité.
Ne me parlez pas de Berlin
Puisque Berlin n’est rien pour moi.
Ne me parlez pas de Berlin,
Même si Berlin, c’est tout pour moi.
Sous le ciel crasseux qui pleurait d’ennui,
Sous la petite pluie qui tombait sur lui,
Lui… l’homme de Berlin…
J’ l’ai pris pour l’amour, c’était un passant,
Une éternité de quelques instants,
Lui… l’homme de Berlin,
Car lui, l’homme de Berlin, cherchait aussi l’oubli.
Il est parti trop loin
Car, pour user sa vie,
Il n’y a pas que Berlin.
Dans chaque visage, je ne vois que lui
Et, dans chaque nuit, je dors avec lui,
Lui… l’homme de Berlin
Sous quel ciel crasseux, passe-t-il sa vie
Et dans quel Berlin traîne-t-il sa vie,
Lui… l’homme de Berlin ?
Mais y a pas qu’un homme dans ce foutu pays !…
Ici ou ailleurs…
Il n’y a pas que lui…
Il n’y a pas que lui…
Il n’y a pas que lui…
Il n’y a pas que lui…
Il n’y a pas que lui…
Y a pas que lui… que lui… que lui…
———————————————–
Desde luego, la voz de Piaf es de esas que piden ser escuchadas con calma y serenidad, como la que puedes encontrar en estos relajantes hoteles con spa
Una francesa cantándole a Berlín bajo el manto de una de las voces más conocidas del país luso. Edith Piaf, una de las cantantes francesas más reconocidas del siglo XX, no olvidó su pasado truculento y lleno de despropósitos, separaciones, muertes e, incluso, su infancia en el prostíbulo de su abuela donde se crió y quiso cantar este tema compuesto por Francis Lai y M. Vendôme, compositores para la artista en la época final de su vida.
Su truculenta vida la hizo convertirse en uno de esos personajes conocidos por todos y fue, a través de su música, de su voz, como consiguió hacerse un hueco de lo más popular en la música francesa de la época. Este L’homme de Berlín nos habla de pesares, de soledad, de tempestades sentimentales y psicológicas, de calles oscuras en la ciudad de Berlín, de vicios inconfesables y demás oscuridades de la noche a lomos de corazones inquietos, descontentos, solos en la cara oscura de este juguetón destino.
Sin duda uno de los temas más tristes cantados por Piaf que refleja, de la mejor de las maneras, lo que pudo haber sido un día cualquiera en el Berlín de los años 60, una ciudad partida en dos por el famoso Muro de Berlín, una ciudad obligada a luchar contra el olvido de aquellos que quedaron al otro lado, una ciudad empujada a los vicios más insospechados, una ciudad que permitía olvidarlo todo, incluso a uno mismo.
L’homme de Berlin, una de esas canciones para escuchar más de una vez y dejarse llevar por la historia que tan pausadamente sale de la garganta de Edith Piaf…